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En primera línea.- Las enfermeras gestoras de casos demuestran su liderazgo con su notable gestión al frente de las residencias de ancianos

Francisco Pérez, enfermero Gestor de Casos en El Puerto de Santa María.

Inmaculada Martínez Aragón.- En tiempos de crisis es cuando suele aflorar lo mejor y lo peor de cada uno puesto que llevarnos al límite provoca tirar de lo profundo que la persona tiene arraigado y los valores salen a relucir.

Así lo relataba Francisco Pérez, enfermero gestor de casos en El Puerto de Santa María. Desde que se declaró el Estado de Alarma, ahora hace más de dos meses, este enfermero gaditano está al frente de las residencias de mayores dependientes de su Unidad de Gestión Clínica (UGC) realizando a diario un sistema de seguimiento y apoyo para los cuidados y prevención del Covid-19.

Andalucía apostó por la medicalización de la atención en las residencias con el objetivo de atender con las mismas garantías que en un dispositivo sanitario a los usuarios de estos centros sanitarios. Esta medida fue decretada por Consejo de Gobierno y publicada en el Boletín Oficial de la Junta de Andalucía Nº 65 de 3 de abril. En virtud de ello, la Dirección General de Cuidados Sociosanitarios implementó una serie de medidas y para ello escogió la figura de la enfermera gestora de casos, que ha sido quién se ha encargado de actuar coordinadamente con los médicos y las enfermeras de familia de los diferentes Centros, atender, asesorar y colaborar en la solución de los problemas en los Planes de Contigencias de los centros residenciales, definir y realizar la monitorización diaria de casos o sospecha de casos , y organizar el seguimiento presencial para el cumplimiento de las estrategias de prevención y actuación.

A la vez, y en coordinación con los Servicios de Epidemiología, han llevado el asesoramiento y la vigilancia de las actividades de prevención y organización del aislamiento-sectorización de residentes afectados por contacto estrecho, síntomas compatibles o casos confirmados, resolviendo dudas, orientando la asistencia y coordinando las alertas, para la atención presencial en caso necesario, y desarrollando los cuidados específicos ante la aparición de síntomas de COVID-19 en estos centros residenciales.

Al mismo tiempo, estas enfermeras están realizando un seguimiento proactivo telefónico y visitas presenciales en la totalidad de los centros residenciales. La finalidad de este seguimiento es conocer la situación de salud e implementar medidas de prevención de la enfermedad, facilitando información sobre cuidados a pacientes en aislamiento, intervención durante el desarrollo de síntomas, medidas de limpieza y desinfección, así como uso de medidas de protección de los trabajadores. Además de la prevención y acompañamiento de la situación, esta red actúa organizando la activación del resto de servicios sanitarios cuando es necesario, y como sistema de alerta ante situaciones que puedan requerir el traslado o evacuación de residentes a otros centros o a los espacios de evacuación habilitados por la Consejería de Salud y Familia en la provincia.

María Ángeles Morenatti se encarga de la coordinación de las residencias en la Sierra de Cádiz

Maria Ángeles Morenatti ha coordinado las residencias de la Sierra de Cádiz.

María Ángeles Morenatti es también enfermera gestora de casos y se encarga, desde el inicio de la pandemia, de coordinar las residencias de la Sierra de Cádiz.

Cuenta que a lo largo de estos dos meses el trabajo ha sido constante, diario, sin tener días de descanso, sin horarios, “como muchos otros profesionales de la salud, hemos estado con plena disponibilidad y con alto coste emocional y físico”.

Confiesa que a veces se ha sentido sobrepasada, “han sido días muy duros, agotadores, con un gran volumen de trabajo compensado solo por el apoyo recibido por parte de las direcciones de cuidados y de los compañeros , que sin su apoyo hubiese sido imposible llevarlo a cabo. En las ocasiones difíciles se pone a prueba de que estamos hechos”.

Francisco Pérez explica que han pasado por muchas fases; en la inicial nos centramos en diseñar planes de contingencia, zonas de aislamiento, procedimientos para la atención de hipotéticos casos, entrenamiento en hábitos de asepsia, …, en definitiva convertir centros residenciales orientados solo al cuidado en centros que cuidan y además se prepararon para una atención especializada de pacientes contagiados.

Esta misión se realizó desde el principio y la siguen manteniendo. Es la garantía de preparación ante la pandemia. Este trabajo de coordinación lo realizan contando tanto con el personal de la residencia como de la UGC (enfermeras y médicos).

 

Plan de trabajo

Los enfermeros gestores de casos realizan una declaración diaria del estado de las residencias con los casos, los aislamientos preventivos, el estado de los enfermos y del resto de residentes. Colaborando, de este modo, al seguimiento epidemiológico y clínico de los pacientes.

Cuando detectan algún positivo se establece una coordinación entre el personal de la residencia, personal de las UGC y personal de los hospitales de referencia para luchar contra la enfermedad en esos pacientes.

 

Realización de test en los centros

En opinión de estos dos profesionales sanitarios, la realización de test serológicos tanto de residentes como de trabajadores de las residencias dio la posibilidad de tomar decisiones logísticas de aislamiento de separación entre casos y sanos, y reforzar o corregir todas las estrategias tomadas. Además de generar tranquilidad en los residentes pero sobre todo en los trabajadores de los centros. Una importante medida para contener la expansión del virus en las residencias andaluzas.

 

Situación actual

Francisco Pérez y Mª Ángeles Morenatti confiesan que en estos momentos se encuentran como al principio “con la guardia alta, seguimos con el mismo nivel de exigencia que desde el inicio, esto no se ha acabado. Es cierto que se ha comenzado por parte de las autoridades sanitarias a permitir nuevos ingresos y salidas de residentes, claro con los controles preceptivos que garantizan la seguridad, y esto nos hace aumentar la atención más si cabe. Ahora más que nunca hay que extremar las medidas y rebajar la euforia y la falsa sensación de seguridad aunque debemos ir entrando en la normalidad”.

Ambos señalan que esta situación inédita va a enseñar muchas cosas y cambiará nuestros usos y costumbres, también en las relaciones profesionales entre sistema sanitario y sociosanitario, así como la propia atención de cuidados en las residencias.

Para Francisco Pérez el trabajo realizado está fuera de toda duda en cuanto a la magnitud, eficiencia e impacto. En este sentido, señala que le “extraña, apena e irrita a partes iguales que cuando se habla de desescalada y de vuelta a la normalidad no se cuente con las enfermeras que han generado las condiciones idóneas para frenar el avance de la pandemia en nuestro entorno. Me parece un error de planificación no contar con la experiencia y la visión de enfermeras sobre todo del ámbito de la primaria y la salud publica en comités de expertos para programar la vuelta a la normalidad. Espero que se esté a tiempo de ayudar y sumar en esta fase crucial”.

En Andalucía, se ha trabajado desde el primer momento junto con los profesionales de residencias para tratar de minimizar el impacto de la pandemia en esta población vulnerable.

Hay que lamentar los fallecimientos ocurridos pero hay que destacar los buenos resultados obtenidos en cuanto al control de la pandemia en los centros de mayores que ha sido un punto débil de esta crisis como ha quedado reflejado en los datos de otras comunidades autónomas cuyo número de defunciones ha sido, en algunos casos, hasta diez veces mayor.

Es la demostración palpable que las enfermeras pueden y saben liderar situaciones de gran complejidad, asumir responsabilidades y generar con su trabajo y decisiones impacto positivo en la salud como ha quedado demostrado en esta terrible crisis.

 

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