El próximo 10 de abril, Algeciras acogerás las terceras Jornadas provinciales en Residencias de Mayores de la provincia de Cádiz. Por ese motivo entrevistamos a Mónica Casado, presidenta de este nuevo encuentro con cuyo lema ‘Sumar para avanzar’ pretenden trasladar la idea de que sólo desde la colaboración y el trabajo conjunto “podemos seguir mejorando los cuidados, algo imprescindible para continuar sumando conocimientos, experiencias y perspectivas”
Inmaculada Martínez Aragón.- Como presidenta de estas terceras jornadas, y tras conocer el funcionamiento de las ediciones anteriores ¿cuál es su objetivo?
El objetivo principal de estas terceras jornadas es continuar ofreciendo un espacio de encuentro entre todos los profesionales implicados en el cuidado de las personas mayores que viven en residencias.
Las dos ediciones anteriores fueron un éxito y demostraron que existe esa necesidad de compartir experiencias, reflexionar sobre los retos actuales y poner en común buenas prácticas que ayuden a mejorar la atención en estos centros.
Además, estas jornadas se enmarcan en el nuevo modelo organizativo de cuidados en residencias impulsado por el Servicio Andaluz de Salud, que apuesta por una mayor coordinación entre el sistema sanitario público, los centros de salud, las residencias y los equipos profesionales que trabajan en ellas.
Desde ese enfoque, el objetivo es generar conocimiento compartido, fortalecer las redes de colaboración entre profesionales y seguir avanzando hacia un modelo de cuidados más coordinado, preventivo y centrado en la persona.
Háblanos del Lema y el motivo de su elección
El lema de este año es “Sumar para avanzar” y con él queremos transmitir la idea que sólo desde la colaboración y el trabajo conjunto podemos seguir mejorando los cuidados. Es imprescindible sumar conocimientos, experiencias y perspectivas.
El cuidado de las personas mayores que viven en residencias es un proceso complejo que requiere la implicación de muchos profesionales: profesionales sanitarios de las residencias, equipos de atención primaria, enfermeras gestoras de casos, familiares y también las propias personas residentes.
¿Qué papel juegan los profesionales sanitarios, y en especial la Enfermería en las residencias?
Los profesionales sanitarios son una pieza fundamental en el cuidado de las personas mayores que viven en residencias.
La Enfermería en las residencias tiene un papel muy importante porque está presente en el día a día del cuidado: valoración del estado de salud, seguimiento de enfermedades crónicas, manejo de las situaciones de complejidad, prevención de complicaciones, coordinación con los equipos asistenciales de Atención Primaria y acompañamiento tanto a las personas residentes como a sus familias.
Es fundamental visibilizar y poner en valor el papel de la enfermera en las residencias de mayores, porque su labor es clave para garantizar unos cuidados seguros, integrales y de calidad.
¿Cuáles serán los principales ejes temáticos del encuentro este año?
El programa de las jornadas se ha organizado en torno a tres grandes bloques que abordan algunos de los principales retos actuales en el ámbito residencial.
El primero se centra en la fragilidad y la nutrición en la persona mayor institucionalizada, abordando aspectos como la sarcopenia, la desnutrición o el manejo de la disfagia.
El segundo bloque gira en torno a la seguridad y la prevención, con una mesa de debate multidisciplinar en la que participan profesionales sanitarios, responsables de centros residenciales y también representantes del ámbito jurídico.
Y el tercer eje se centra en la ética, la toma de decisiones compartidas y el acompañamiento en los cuidados al final de la vida, incorporando también la visión de familiares y de profesionales de distintos ámbitos.
La idea es ofrecer una mirada amplia que combine conocimiento clínico, reflexión ética y trabajo interdisciplinar.
¿Por qué consideran necesario mantener este espacio de intercambio entre profesionales de residencias?
Porque el ámbito residencial está en constante evolución y los profesionales se enfrentan cada día a situaciones complejas que requieren aprendizaje continuo.
Las jornadas permiten compartir experiencias reales, conocer cómo trabajan otros equipos, proporcionarles visibilidad y reflexionar conjuntamente sobre los desafíos actuales, desde la fragilidad o la cronicidad hasta la coordinación sociosanitaria.
Además, generan un espacio de encuentro que fortalece las redes profesionales y favorece la colaboración entre distintos niveles asistenciales, algo clave para mejorar la continuidad de los cuidados.
¿Cómo contribuyen estas jornadas a mejorar la calidad de los cuidados en los centros residenciales?
Principalmente a través de la transferencia de conocimiento y de la reflexión compartida.
Cuando los profesionales tienen la oportunidad de conocer nuevas estrategias, revisar prácticas clínicas o escuchar experiencias de otros centros, se generan oportunidades de mejora que luego pueden trasladarse a la práctica diaria.
Además, este tipo de encuentros contribuyen a visibilizar el trabajo que se realiza en las residencias y a poner en valor la importancia de seguir desarrollando modelos de atención centrados en la persona.
¿Cómo se está trabajando para fomentar la investigación y la innovación en el ámbito residencial?
Cada vez hay más iniciativas orientadas a fomentar la investigación en este ámbito, tanto desde el sistema sanitario público como desde los propios centros residenciales.
Las jornadas también pretenden ser un espacio para visibilizar experiencias innovadoras y proyectos que se están desarrollando en distintos centros.
Además, iniciativas como el concurso de vídeo, que este año es la 2ª edición con el título “Sumar para avanzar en nuestra residencia”, buscan dar visibilidad a buenas prácticas que se están aplicando en las residencias de la provincia.
Todo esto contribuye a generar cultura de mejora continua y a impulsar la innovación en los cuidados.
¿Qué papel tienen las enfermeras gestoras de casos en la coordinación de este tipo de iniciativas?
Las enfermeras gestoras de casos desempeñan un papel clave en la coordinación entre el sistema sanitario y las residencias.
Desde su posición, trabajan facilitando la comunicación entre los equipos de atención primaria, los hospitales y los profesionales de los centros residenciales, asegurando la continuidad de los cuidados.
Además, dentro del modelo organizativo actual del Servicio Andaluz de Salud, la enfermera gestora de casos se configura como una enfermera de práctica avanzada, con capacidad para liderar procesos de coordinación, identificar necesidades complejas y promover estrategias de mejora en la atención a las personas mayores.
Iniciativas como la organización de estas jornadas también forman parte de ese trabajo de impulso y mejora del modelo de cuidados.
¿Qué importancia tiene la humanización de los cuidados en el entorno residencial?
La humanización es uno de los pilares fundamentales del cuidado en residencias.
Las personas que viven en estos centros no solo necesitan atención sanitaria, sino también acompañamiento, respeto a su dignidad, participación en las decisiones que afectan a su vida y apoyo a sus familias. Por eso es tan importante avanzar hacia modelos de atención centrados en la persona, que tengan en cuenta no solo la enfermedad, sino también la historia de vida, los valores y las preferencias de cada residente.
¿Qué innovaciones o buenas prácticas se están aplicando actualmente en las residencias?
En los últimos años se están poniendo en marcha muchas iniciativas para mejorar los cuidados en las residencias. Estamos desarrollando programas orientados a prevenir la fragilidad, estrategias para mejorar la nutrición de las personas mayores, el abordaje integral de la disfagia, prevención de lesiones relacionadas con la dependencia, contenciones, abordaje del riesgo de caídas, abordaje de infecciones por microorganismos multiresistentes…También se están desarrollando proyectos centrados en la planificación anticipada de decisiones.
Además, cada vez se utilizan más herramientas de valoración clínica y protocolos que permiten detectar de forma precoz situaciones de riesgo y actuar antes de que aparezcan complicaciones.
En este sentido, también es muy importante la implantación de buenas prácticas basadas en la evidencia, como las que promueve el programa BPSO, que impulsa la aplicación de guías de buenas prácticas enfermeras. Este tipo de iniciativas ayudan a que los cuidados que se prestan en las residencias estén basados en la mejor evidencia disponible y contribuyen a mejorar la calidad y la seguridad de la atención que reciben las personas mayores.
¿Cómo se puede mejorar la prevención de caídas, infecciones o lesiones cutáneas en estos centros?
La clave está, sin duda, en la prevención. Las personas que viven en residencias suelen presentar situaciones de fragilidad o múltiples patologías, por lo que es fundamental anticiparse a los problemas antes de que aparezcan.
Para ello es imprescindible realizar una valoración integral exhaustiva de cada persona, que permita identificar de forma precoz los factores de riesgo individuales (como el riesgo de caídas, disfagia, deterioro de la integridad cutánea…)
En este proceso tiene un papel muy importante el equipo asistencial de atención primaria, junto con los profesionales sanitarios de las propias residencias y la enfermera gestora de casos, que actúa como elemento de coordinación entre todos ellos para garantizar la continuidad de los cuidados.
Además, es fundamental reforzar la formación de los profesionales que trabajan en las residencias, para que puedan identificar esos riesgos de forma temprana y aplicar medidas preventivas adaptadas a cada residente.
Como hemos comentado anteriormente en muchas residencias también se está avanzando en la implantación de buenas prácticas basadas en la evidencia, que ayudan a estandarizar cuidados, disminuir la variabilidad entre profesionales, mejorar la seguridad de las personas mayores y prevenir complicaciones evitables.
Cuando existe una buena valoración clínica, profesionales formados y una adecuada coordinación entre los equipos, es posible prevenir muchas de las situaciones que afectan a la salud y la calidad de vida de las personas mayores institucionalizadas.
























