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Patricia Según López, Distinción Dama de la Lámpara Florence Nightingale: “La escucha activa y el cariño al paciente no pueden perderse”

El presidente del Colegio asistió al acto donde se homenajeó a la enfermera gaditana, Patricia Según.

La enfermera de la Unidad de Patología Mamaria del Hospital Universitario Puerta del Mar ha sido reconocida por pacientes, familiares y cuidadores por su humanidad, cercanía y compromiso en el acompañamiento oncológico

Gema Freire.- La enfermería oncológica va mucho más allá de la atención sanitaria. Supone acompañar, escuchar, sostener emocionalmente y convertirse, muchas veces, en un apoyo imprescindible para pacientes y familias en momentos especialmente delicados. Esa forma de cuidar, profundamente humana y cercana, es la que ha llevado a Patricia Según López, enfermera de la Unidad de Patología Mamaria del Hospital Universitario Puerta del Mar (HUPM), a recibir la Distinción Dama de la Lámpara Florence Nightingale como Enfermera Entrenadora de Hospital Oncología Adultos.

Un reconocimiento con un valor especialmente emotivo, ya que son los propios pacientes, familiares y cuidadores quienes votan y ponen voz al agradecimiento hacia aquellos profesionales que dejan huella más allá de lo asistencial. Patricia recibe esta distinción con orgullo, emoción y también como una oportunidad para reivindicar la esencia más humana de la profesión enfermera.

¿Qué ha supuesto para usted recibir la Distinción Dama de la Lámpara Florence Nightingale como Enfermera Entrenadora de Hospital Oncología Adultos?

Recibir esta distinción como enfermera entrenadora es un gran orgullo y una gran satisfacción personal y profesional porque no sólo recibo el cariño y agradecimiento a mi labor por parte de mis pacientes, que son todas maravillosas, sino también por parte de familiares y cuidadores que comparten con ellas la dureza de la situación a diario y porque con esta distinción también se da visibilidad al gran equipo que conforma la Unidad de Patología Mamaria del HUPM.

¿Qué es lo que se premia exactamente dentro de esta categoría?

Pues básicamente en dar consejos de autocuidado, realizar educación sanitaria que es importantísima en nuestra profesión y por supuesto es escucha activa para trabajar aquellos puntos que necesitan refuerzo y dar alternativas ya que no todas se encuentran en la misma situación de acompañamiento familiar, condición económica e incluso situaciones personales de experiencias anteriores que de alguna forma condicionan.

Es ser apoyo y luz guía para alcanzar el objetivo principal, que es la Salud, que la OMS define a la perfección como estado completo de bienestar físico, mental y social y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades.

Este reconocimiento tiene un valor especial porque son los propios pacientes, familiares y cuidadores quienes votan. ¿Qué significa eso para usted a nivel personal y profesional?

Como he reflejado anteriormente, ante todo orgullo y satisfacción y por supuesto ser referente. Que sirva de ejemplo para otros profesionales para que no se pierda el trato al paciente con cariño, escucha activa e implicación y que no haya deshumanización algo que cada día, por desgracia, está tan presente.

Y desde aquí animo a todos los profesionales sanitarios a no olvidar su vocación y por qué decidieron dedicarse a las personas a pesar de las dificultades.

¿Cómo recibió la noticia de que había resultado ganadora en la votación?

Tenía varias llamadas perdidas de un número desconocido y todas del mismo día en horario de mañana y pensé lo típico, las llamadas spam, y ya por la tarde sobre las cinco de la tarde otra vez mucha insistencia hasta que contesté. Cuando se presentó como Sandra Ibarra, pensé que era una broma y como que no me lo creía y ya comenzó a darme datos, me dijo que las pacientes decían muchas cosas bonitas sobre mí y que se me iba a distinguir en el Ateneo de Madrid…

Ya me dije: «¡Anda, que esto es en serio!”, y me puse muy muy nerviosa. A quien primero llamé fue a mi coordinador, Alejandro Utor, quién recibió la noticia con muchísima alegría, además claro está de compartirla con mi madre, mi hija y resto de familiares.

¿Cuánto tiempo lleva usted trabajando en la Unidad de Patología Mamaria del Hospital Universitario Puerta del Mar?

Mi andadura profesional en esta unidad comenzó en octubre de 2024 después de haber pasado por otras muchas unidades como UCI de Neonatos, Atención Primaria (pilar fundamental que me ha ayudado a llevar la consulta de enfermería con más soltura), Diálisis, Urgencias… así como otros hospitales públicos y privados de los que me he llevado grandes aprendizajes y me han hecho ser la persona y profesional que soy a día de hoy.

¿Qué aspectos cree que valoran más los pacientes oncológicos en el acompañamiento enfermero?

Puede sonar muy repetitivo, pero es que es fundamental, y es la escucha activa y la observación. La escucha activa porque se sienten vulnerables, desprotegidos, desanimados y esa escucha activa nos ayuda a darles ánimo, a enseñarles que no están solos, que los acompañamos y que cuando lo necesiten estamos ahí para ayudarlos a sacar esa fortaleza y a no tirar la toalla.

Y la observación es porque muchos de ellas/os están conteniendo y no exteriorizan, unos porque no quieren preocupar a sus familiares y otros simplemente porque creen estar viviendo una pesadilla hasta que rompen, o simplemente se resisten y sin querer con pequeñas actitudes y comportamientos, si somos observadores, nos damos cuenta dónde y cómo tenemos que actuar, aunque no pidan esa ayuda abiertamente.

Es por esta escucha activa y por la observación que los dignificamos y les hacemos ver que no están solos y que nos importan y queremos ayudarlos. Los hacemos sentirse queridos, algo fundamental en su proceso y eso es lo que más valoran y lo que es tan válido como cualquier actuación médica.

¿Cómo es el día a día de una enfermera en este ámbito tan sensible?

El día a día de una enfermera en este ámbito imagino que también dependerá de las cualidades y herramientas personales de las que disponga cada profesional.

En mi caso procuro darle naturalidad y ver las cosas desde una perspectiva positiva, así no sólo no me llevo carga emocional, sino que me siento plena por haber alcanzado los objetivos de ese día con mis pacientes. Escucho música, acudo a clases de baile, hago deporte. En definitiva, me gusta sociabilizar y disfrutar de las personas que coinciden en mi camino.

Y animo a todas mis pacientes a realizar actividades tanto de deporte como de baile, oír música y pintarse, al menos, los labios todos los días porque sociabilizar, oír música, bailar y reír libera y refuerza nuestro sistema inmunológico y esto también es terapia.

¿Cómo ha evolucionado la atención enfermera al paciente oncológico en los últimos años?

La enfermería ha evolucionado y sigue evolucionando de forma satisfactoria aunque aún tenemos que seguir consiguiendo muchas mejoras para la profesión y que nos den el valor que realmente tiene la enfermería.

En sus inicios ha sido una labor básicamente asistencial y poco a poco eso se ha convertido en una atención más especializada con la administración y manejo de las quimios y sus efectos secundarios, así como globalizando todo el proceso desde el diagnóstico pasando por el tratamiento, seguimiento y los cuidados paliativos.

Es importante destacar la importancia que tiene el propio paciente en su proceso oncológico, así como su entorno sociofamiliar, así como también la enfermera de práctica avanzada (EPA), que es algo relativamente novedoso en el sistema sanitario y que no es solo una referente que garantiza la continuidad asistencial sino que gestiona y coordina contribuyendo también a mejoras en la calidad de vida de los pacientes.

¿Qué habilidades considera fundamentales para trabajar en Oncología?

Considero fundamental ser empático, alegre y divertido, resolutivo y sobre todo tener mucha paciencia y ser cariñoso.

¿Cómo se gestiona emocionalmente el acompañamiento continuo a pacientes y familias en situaciones complejas?

En primer lugar, es fundamental tener un enfoque integral para ver y trabajar las necesidades físicas, emocionales, sociales…

En segundo lugar, atender a la paciente como centro; es quien tiene el papel principal, todo lo demás orbita a su alrededor, por lo que es quien decide en todo momento todo lo que tiene que ver con su proceso y eso hay que respetarlo.

En tercer lugar, como buenos profesionales tenemos que solventar dudas con claridad, calidez y en un lenguaje coloquial y sensible no solo para ser cercanos sino para una comprensión más completa y poder realizar un trabajo multidisciplinar incluyendo a todos aquellos profesionales que pueden facilitar y cubrir necesidades y/o complejidad de la situación que se nos presente.

Y por último tener presente que el objetivo final no es sólo acompañar sino reducir la carga emocional, física y social para que la experiencia del cuidado sea más llevadera no solo para la paciente sino para todo el núcleo familiar y no sea estigmatizada como algo negativo sino darle naturalidad y reducir la carga.

¿Qué mensaje le gustaría trasladar a los pacientes y familias que depositan su confianza en las enfermeras durante su proceso oncológico?

Que estén tranquilos porque no están solos, que hay salida y que las enfermeras de oncología harán todo lo que esté en sus manos para hacer su proceso lo más llevadero posible poniendo a su alcance las herramientas necesarias para vencer, aliviar la enfermedad teniendo como premisa a Virginia Henderson con la frase: “Si puedes curar, cura; si no puedes curar, alivia; si no puedes aliviar, consuela; y si no puedes consolar, acompaña.”

¿Y qué les diría a las enfermeras que comienzan ahora su trayectoria profesional en áreas tan exigentes como la Oncología?

Que la paciencia es fundamental y que no se den por vencidas. Que cada persona/paciente lleva una serie de cargas que pueden ser condicionantes y que noticias de este tipo en algunos casos las hacen más gruñonas, exigentes e incluso desconfiadas y que son este tipo de pacientes los que más cariño y acompañamiento necesitan.

Que no se den por vencidas, se limiten a demostrar que están ahí para ellos y esos pacientes finalmente vendrán a ellas. Y sobre todo que nunca olviden por qué eligieron esta profesión tan humana y que otorga tanta satisfacción cuando ves que tu labor de ayudar no cae en saco roto porque siempre se van a acordar de ti.

Como dijo Maya Angelou: “Las personas olvidarán lo que dijiste, lo que hiciste, pero nunca olvidarán cómo la hiciste sentir”.