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“Sólo si desarrollamos el lado más pedagógico de nuestros descubrimientos lograremos ser socialmente reconocidos”

El Dr. Manuel Amezcua, Catedrático de Investigación en Cuidados de Salud, Universidad Católica San Antonio de Murcia (UCAM) y presidente de la Fundación Index, impartirá el tercer taller pre-jornada que titulado ‘Pensando en π. Tres estrategias sencillas para lograr que la investigación tenga impacto social’, está destinado a Investigadores interesados en aumentar la repercusión de sus hallazgos, tanto en el ámbito disciplinar como en el institucional y en la sociedad; profesionales y académicos en procesos de acreditación, así como gestores interesados en promocionar a sus investigadores.

  • ¿Qué consejos ofrece a un enfermero antes de iniciar su investigación?, ¿qué factores debe tener en cuenta?

Que desarrolle su capacidad de observación, que aprenda a hacerse preguntas, que busque respuestas en las bases de datos bibliográficas, que seguramente las encontrará. Y si no las encuentra, que arme su primer estudio, pero eso sí, acompañado de un mentor (alguien con experiencia que le ayude) y habiéndose formado previamente en metodología de investigación.

Un factor a tener en cuenta es que la investigación en Enfermería tiene un carácter eminentemente aplicado y por tanto buscamos descubrimientos que tengan un impacto inmediato en la mejora de la salud de las personas que cuidamos. De no ser así, probablemente esa investigación no sea necesaria.

Otro factor que debe considerar es que desde determinados sectores se llama investigación a cosas ajenas a la misma. Me refiero a comunicaciones y pósteres en congresos y artículos publicados en revistas nada rigurosas que son resultado de ejercicios de copia-pega con el solo objeto de obtener méritos curriculares. Lamentablemente se está generando una creciente industria en torno a la desesperación de la gente que tiene que competir por mejorar su situación laboral que está haciendo un daño irreparable a la credibilidad de la Enfermería como disciplina científica. ¿Por qué le llamamos investigación, si queremos decir fraude?

  • ¿Cuáles son las dificultades con las que se encuentra el investigador?

Se suele decir que la falta de tiempo y de recursos son las principales barreras para la investigación. Estoy de acuerdo, pero solo parcialmente. Porque lo cierto es que los investigadores vocacionales sabemos sacar el tiempo que necesitamos para ejercer nuestra pasión, incluso en los ambientes más precarios. Hay que aceptar que en las disciplinas aplicadas como la Enfermería, solo una minoría de profesionales sentirán la inclinación hacia la investigación, con independencia de que todos tenemos que hacer un esfuerzo para aplicar los descubrimientos en nuestra práctica clínica. Y en este sentido, las instituciones tienen que facilitar el acceso a las fuentes de la investigación enfermera, cosa que no siempre ocurre, y dejar de mirar a los investigadores como seres conflictivos por el hecho de formular demandas distintas a las del resto de profesionales. El entorno del investigador puede erigirse en una barrera o en un facilitador.

  • ¿Cuál ha sido la evolución en las últimas tres décadas de la investigación enfermera?

La palabra clave es “crecimiento”. La Fundación Index inició su andadura precisamente hace 30 años y entonces se contaban con los dedos de una mano las revistas científicas enfermeras publicadas en España. Hoy el número supera el medio centenar. Las enfermeras españolas publicamos más de 3000 artículos científicos al año, cifra que continúa creciendo favorecida por la normalización de la Enfermería como disciplina universitaria y el acceso de las enfermeras a los ciclos de formación superior.

Desde el punto de vista del conocimiento, estamos creciendo de manera exponencial sin apariencia de saturación, lo cual es el rasgo que según Price caracteriza a la ciencia. Además, algunas de nuestras revistas están siendo altamente citadas en otros países, especialmente del ámbito iberoamericano, donde ejercemos una influencia decisiva junto a Brasil. En contra de lo que se suele afirmar, la investigación enfermera sigue un comportamiento normal. El problema es que está tan poco promocionada por los organismos públicos, sean instituciones o universidades, que produce una percepción distorsionada. Estamos reclamando una práctica enfermera basada en la evidencia mientras negamos el acceso de las enfermeras clínica a las fuentes de la investigación disciplinar, esto no es nada coherente.

  • ¿Qué hace que una investigación determinada tenga un impacto en la sociedad más allá de lo estrictamente académico y que sea, realmente, transformadora?

Desde mi punto de vista hay tres estrategias a considerar: que dejemos de competir entre investigadores para cooperar en comunidades de conocimiento abiertas, que nuestro estudios contribuyan a satisfacer las necesidades de salud de la ciudadanía en el marco de las prioridades establecidas en las instituciones donde laboramos, y que compartamos nuestro conocimiento con los ciudadanos, que hagamos pedagogía de nuestros descubrimientos para que la gente sepa lo que hacemos como investigadores.

Los investigadores debemos dejar de manosear tanto nuestros curriculums para pensar más en el servicio que nos toca prestar a la sociedad. Cada vez que diseño un nuevo estudio, me suelo hacer una pregunta: ¿cómo explicaré a los participantes el beneficio que pretendo obtener? Si no sale una respuesta rápida, toca rediseñarlo hasta encontrarla.

  • ¿Cuáles son las claves para lograr hacer visibles los conocimientos y resultados de las investigaciones?

En toda investigación hay tres actores que deben ser partícipes del conocimiento: los profesionales que tienen que aplicarlo, los gestores que tienen que favorecerlo y los ciudadanos que son los verdaderos beneficiarios. Por lo tanto un investigador tiene que adquirir competencias no solo para comunicar sus resultados en el entorno científico, lo cual hacemos bien, sino también para dialogar con los que toman decisiones desde un plano político y con los que saben comunicarse mejor con los ciudadanos, los medios de comunicación. Tampoco está de más que salgamos de nuestros laboratorios o departamentos y utilicemos las redes sociales y las posibilidades que nos dan las tecnologías web 2.0 para interactuar con la ciudadanía y socializar nuestros resultados. Solo si desarrollamos el lado más pedagógico de nuestros descubrimientos lograremos ser socialmente reconocidos.

  • Es usted el encargado de impartir la conferencia de clausura de las III Jornadas sobre Conocimiento Enfermero, ¿puede ofrecernos una síntesis?

Hablaré sobre la gestión de la experiencia como desafío para la Enfermería de Práctica Avanzada.

Parto de la idea de que se ha producido una brecha entre los promotores del movimiento de la evidencia científica (una élite intelectual que desarrolla tecnologías y artefactos de suma complejidad) y unas enfermeras clínicas que viven agobiadas y al margen de los procesos de investigación, lo cual entorpece precisamente que el conocimiento científico sea transferido a la práctica asistencial. Y a pesar de todo, nuestros pacientes son bien cuidados, con un alto nivel de satisfacción, lo que significa que las enfermeras actualizan su conocimiento por otras vías. Recientes investigaciones nos han permitido determinar la manera en que las enfermeras expertas aprenden lo que saben, me refiero a aquellas profesionales que alcanzan los niveles de excelencia en la práctica del cuidado. Y lo que pretendo en la conferencia es compartir una mirada diferente a los procesos de aprendizaje del conocimiento experto, debatir sobre un modelo alternativo que incorpora de manera natural el aprendizaje experiencial con el proveniente de la investigación, como un requerimiento necesario para que pueda existir una enfermería de práctica avanzada.

III JORNADAS SOBRE CONOCIMIENTO ENFERMERO: http://jocoenfer.coecadiz.com/