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Azucena Santillán: “La evidencia científica forma parte del ADN enfermero tanto como los planes de cuidados”

Azucena Santillán en un taller previo a las II Jornadas sobre Conocimiento Enfermero.

Como preludio a las IV Jornadas sobre Conocimiento Enfermero, el Colegio de Enfermería de Cádiz ha vuelto a organizar tres talleres relacionados con la investigación que se desarrollarán durante los días 23 y 24 de octubre. Tras el éxito alcanzado en ediciones anteriores, se ha vuelto a contar con la enfermera clínica, docente, e investigadora Azucena Santillán, para impartir el taller Responsabilidad, ciencia y evidencia: Ingredientes para una receta perfecta. Santillán es enfermera de la Unidad de Cardiología en el Hospital Universitario de Burgos, es Doctora en Enfermería, Máster en “Gestión y Dirección de Enfermería”, directora del “Máster Enfermería basada en evidencias e investigación” y autora del blog Ebevidencia. Esta enfermera ha sido uno de los técnicos de asesoramiento científico para el proyecto Ciencia en el Parlamento, una iniciativa que persigue acercar los avances científicos a la política para que los diputados tengan la posibilidad de consultar a un comité de expertos sus decisiones en este ámbito.

 Responsabilidad, ciencia y evidencia: Ingredientes para una receta perfecta, un título muy original para un taller, ¿en qué va a consistir?

Vamos a tratar de poner en valor las prácticas basadas en evidencias desde una perspectiva práctica, para comprender cómo influye en nuestro día a día y en los resultados en salud de nuestros pacientes.

 ¿Qué mensaje desea transmitir a los enfermeros que asistan al taller?

El mensaje principal sería que el concepto “evidencia científica” no es un abstracto y lejano, sino que forma parte del ADN enfermero tanto como los planes de cuidados. Las enfermeras somos científicas y como tales debemos proyectar nuestra ciencia enfermera sobre cada decisión que tomamos.

Nos consta que muchos enfermeros trabajan para elaborar esa receta perfecta en base a esos tres principios, ¿pero luego esa receta se lleva a la práctica clínica?

Sí, ha costado, pero está sucediendo. Aunque todavía queden ámbitos en donde es necesario seguir insistiendo, pero lo cierto es que el mensaje ha calado. Y todo gracias al esfuerzo diario de las enfermeras que han apostado por la excelencia en cuidados pese a las enormes barreras y dificultades con las que nos encontramos.

¿Qué impacto tiene actualmente la profesión en el ámbito de la ciencia?

Nuestra profesión genera conocimiento a través del método científico. Nos preguntamos cosas, observamos la realidad y la medimos y analizamos tratando de dar respuesta a esas preguntas iniciales. Todo este proceso hace que las enfermeras aportemos información y datos sobre el hombre y la comunidad, sobre la salud y la enfermedad, sobre un amplio abanico de cuestiones que, a veces, tratan también otras disciplinas, pero la perspectiva enfermera del cuidado hace que nuestras aportaciones a la ciencia tengan su propio espacio y que, además, sean valoradas por otras ciencias.

¿Por qué hay tanta reticencia por parte de las enfermeras a contar lo que hacen y lo que investigan?

Esta cuestión sería muy interesante para poder indagar en profundidad. Tal vez sea porque durante muchos años las enfermeras no hemos sido autónomas, o por las relaciones de jerarquía que siempre han caracterizado los entornos sanitarios. O tal vez sea porque el recorrido como profesionales que investigan no es que sea nuevo, pero sí que ha sido reciente cuando se nos ha reconocido a varios niveles. El caso es que esta situación debe ser corregida y mi percepción es que así está siendo.

¿En qué punto se encuentra la investigación enfermera?

Ahora mismo estamos en un momento en el que al menos se habla mucho de investigación en cuidados y existen oportunidades muy variadas de formación y desarrollo en este campo. Nunca hemos tenido tantos recursos como ahora y, aunque nos hagan falta más, tenemos que aprovechar todas las oportunidades que nos lleguen para generar nuevas evidencias que impulsen nuestro desarrollo profesional. Y no solo se trata de generar evidencias, sino de consumir las que ya existen y aplicarlas. Por cierto, también se puede (y se debe) desterrar aquellas evidencias que se han quedado obsoletas, o que no han demostrado generar valor. Necesitamos mantener vivo nuestro espíritu crítico y nuestra curiosidad.

¿Cuándo diría usted que se produjo el punto de inflexión en este ámbito?

Hace décadas que las enfermeras investigan, pero es cierto que debían salvar unas barreras enormes. Desde que la titulación entró en la Universidad, la investigación en cuidados empezó a tener su propio espacio de desarrollo y ha sido en los últimos años cuando a través del Grado y el doctorado se ha conseguido el pleno desarrollo académico. Desde mi punto de vista, éste ha sido el gran punto de inflexión, sin olvidar que antes las enfermeras investigaban en los entornos clínicos y son esas pioneras a las que les debemos mucho, porque abrieron un camino que parecía cerrado a cal y canto para nosotras.

Muchas gracias por su colaboración. Un placer

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